Cuando la ficción te critica en Twitter

Esto empieza a ser ya una tradición: perdonad la irregularidad en actualizar, tengo asuntos personales que me quitan todo el tiempo.

Cuando nos gusta de verdad una serie o una película buscamos más información, más detalles de ese mundo de ficción. Prácticamente desde la llegada de Internet, los productores han aprovechado este filón para alimentar a los consumidores y ofrecerles más contenidos, como el diario del protagonista de la serie Dawson Crece. La mayoría de estas técnicas transmedia son acciones puntuales de mero marketing, como los perfiles ficticios de Twitter que solo hablan sobre contenidos de la propia ficción. Pero en ocasiones van más allá y “traspasan” la frontera entre realidad y ficción. Por ejemplo, las cuentas de los personajes de The Newsroom.

Esta serie, centrada en una redacción de un programa de noticias, destaca por el idealismo (inherente a su creador, Aaron Sorkin) y la crítica al periodismo actual. Siguiendo este espíritu, varios fans de la ficción llevaron estos protagonistas a Twitter, donde comentan la actualidad.

Todos los protagonistas de la serie tienen su propia cuenta, actualizada por diferentes seguidores. Esta iniciativa cuenta con el apoyo de la cadena HBO, que incluso renunció a controlar dichas cuentas (“Están disfrutando con el trabajo gratis”, explica una de las fans).

Los perfiles ficticios en Twitter no son una novedad. Los Shorty Awards tienen una categoría específica para ellos, mientras que la red social regula estas cuentas ensus condiciones de uso. Sin embargo, pocos lo hacen con la exactitud al personaje como los casos de The Newsroom o El Ala Oeste de la Casa Blanca, ambas de Aaron Sorkin.

Los actores de El Ala Oeste son noticia además por su reunión 6 años después de que acabase la serie. El objetivo es apoyar la candidatura de Bridget Mary McCormack a la Corte Suprema, además de recordar la importancia del voto en la parte de la papeleta sin partidos (nonpartisan section).

Todas estas iniciativas destacan el gran poder que pueden desempeñar los contenidos de ficción a la hora de cambiar la realidad, así como el rol cada vez más poderoso de los consumidores en el proceso productivo. Siguiendo con la lógica transmedia, si estos contenidos se desarrollan y los personajes comentan la realidad, los lectores pueden convertirse en fans de la política o del periodismo gracias a simples cuentas de Twitter. Además de ayudar a cambiar el periodismo, la política o la sociedad al completo. ¿Por qué no?

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